Testimonios

En la Clínica Philippus el paciente y el terapeuta colaboran estrechamente durante el proceso de curación. Es el paciente quien se cura a sí mismo. El terapeuta le ayuda a eliminar las barreras que frenan los procesos de autocuración del cuerpo. La sintonía y confianza en el terapeuta es esencial.
Por eso es muy importante para nosotros contar con el testimonio de nuestros pacientes.

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Me diagnosticaron cáncer de mama con metástasis grado IV en órganos internos, columna y cabeza, en noviembre de 2016. El 10 de noviembre empeze con radio y el 1 de diciembre con quimio. Siempre he sentido que nuestro cuerpo tiene la capacidad de sanar, y por eso acudí a Petra Almazán, el 22 de noviembre. Llegué flojita de fuerzas pero llena de confianza. Sus manos y su inmenso amor fueron activando mis defensas. Las últimas pruebas de septiembre de 2017 confirman el poder autosanandor que tenemos, cuando además lo acompañamos de terapias integrativas como la Reflexología. Eva Franco (Madrid, a 25 de septiembre de 2017)

NOMBRE PACIENTE: Rosa Piris Cortés (DNI: 5255511B) TERAPEUTA: Jesús de Miguel García TESTIMONIO: Me llamo Rosa, tengo 53 años, desde que nació mi primer hijo que ahora tiene 28 años, padezco crisis de ansiedad con agorafobia, y me diagnosticaron espina bífida, escoliosis, y fibromialgia entre otras cosas. He ido a muchos especialista pero ninguno me ha ayudado . Hace un tiempo una amiga me habló del Dr. Jesús de Miguel, el pasado noviembre acudí a su consulta, he de decir que llevaba años sin salir sola a la calle, desde que he empezado el tratamiento, he salido a la calle (sé que esto después de tanto tiempo no puede ir deprisa), pero me ha devuelto las ganas de vivir y reír, sé que con ayuda del Dr. Jesús de Miguel lo voy a conseguir. Gracias por todo.

NOMBRE PACIENTE: Antonia Mayordomo Tardio TERAPEUTA : José Ángel Díez TESTIMONIO: Tengo que ser sincera y reconocer que no vine por mí, fue una amiga la que me animó. Todo un acierto, los resultados muy lentos pero super acertados todos, porque han sido muchos meses y muchas cosas a tratar. Solo tengo palabras de agradecimiento para este equipo. Sorprendida y muy agradecida.

NOMBRE PACIENTE: Carmen Romero TERAPEUTA : Elu Sánchez Romero TESTIMONIO: Padezco lesión cervical y mandibular, acudí a la Clínica Universitaria Philippus, siendo atendida por el Dr. Sánchez Romero. Se respira positivismo en esta clínica, el Dr. Sánchez Romero ha eliminado mis dolores cervicales y craneales y dispongo de mayor movilidad en esta zona. Ahora también me está tratando un esguince crónico del tobillo izquierdo, padecido durante años. Mi mejoría es muy considerable y ya no padezco dolor, aunque camine mucho o corra. Clínica y equipo que recomiendo sin ningún género de duda.

NOMBRE PACIENTE: Esther Moreno (Podóloga) TERAPEUTA: Petra Almazán TESTIMONIO: Después de recibir un masaje reflejo en la zona de la placenta, donde tenía un hematoma diagnosticado por mi ginecólogo, note calor en el vientre, y el primer movimiento de mi bebe. Al día siguiente tuve una ligera hemorragia, por lo que acudí a urgencias. Aquí me realizaron una ecografía, donde observaron que la sangre que había expulsado, era la de un hematoma que había desaparecido por completo. Esto ocurrió hace cinco años que son los que próximamente cumplirá mi hija.

PACIENTE: H.C.R TERAPEUTA: Petra Almazan TESTIMONIO: Hace tiempo que vengo a reflexología por un problema de salud y con varias sesiones he podido comprobar lo bien que me ha venido, me encuentro mejor sin tener que tomar una serie de medicinas que me podrían recetar de otra manera.

Mi nombre es Trix Slock y soy Belga. Paso algunas temporadas en España y en una de estas visitas fué cuando conocí el Biomagnetismo Médico. Estaba buscando soluciones para un estado físico de malestar generalizado, una importante fatiga, problemas con el hígado y una lumblagia. El médico en Bélgica me comentaba que estaba en una situación en la que era complicado medicarme, pues los analgésicos que necesitaba para la lumbalgia dañaban mi hígado que ya estaba en mal estado y para el que no era conveniente tomar ninguna medicación. Después de dos meses desesperados por el malestar que tenía, encontré a Magdalena Cuadros y sus tratamientos con el Par Biomagnético. Dos sesiones fueron suficientes para mejorar de forma importante. Y hoy puedo trabajar, mantener la casa, disfrutar de mi vida social y de mi vida en familia, con mi marido y mis cinco hijos. Cuando fui la primera vez a la consulta, me sentía muy mal, muy cansada y con bastantes molestias. Durante los dos días siguientes tuve fiebre, pero por la mañana me sentía mejor y al cabo de dos semana había recuperado esa energía que tenía perdida. El biomagnetismo era para mí algo desconocido y ahora mi hijo y mi hija se benefician de esta técnica debido a sus problemas de piel. Desde entonces, nadie de mi familia toma medicación y nos encontramos con más energía que nunca.

Mi nombre es Catalina Lara Cazorla y tengo 29 años. Hace 3 años me diagnosticaron endometriosis. Tenía un endometrio de 55mm en el ovario izquierdo y uno de 35mm y 16mm en el ovario derecho. Mis reglas eran muy dolorosas y no podía desarrollar mi vida normal en esos días. Tomaba 3 pastillas de ibuprofeno al día y no se me llegaba a quitar el dolor. El médico me recetó pastillas anticonceptivas para que los endometrios no siguieran creciendo. A través de un familiar conocí el biomagnetismo y a partir de la primera sesión, el dolor menstrual desapareció por completo. Pasé de tomar 3 ibuprofenos diarios a no tomar ninguno. Mi calidad de vida mejoró en esos días, pudiendo hacer hasta deporte, cuando antes sólo podía estar acostada. En junio de 2015 me realicé una revisión de ginecología, el ovario derecho estaba totalmente limpio sin rastro de ningún endometrio y en el ovario izquierdo se había reducido hasta los 50mm. Mi experiencia con el biomagnetismo ha sido buenísima, no sólo por la reducción de los endometrios si no porque los síntomas de esta enfermedad han desaparecido sin necesidad de tomar medicación.

Me llamo Trix Slock y soy Belga. Mi hija, tiene seis años. El día de la comunión de una sobrina mía, después de comer, se fue a jugar a un trampolín, estando saltando, empieza a encontrarse mal y pienso que es porque acababa de comer y no había hecho la digestión. A los 5 minutos se siente enferma, tiene la cara blanca, está sudando y se queja de dolor abdominal. A los diez minutos, comienzan a aparecer manchas rojas en su cara, sus labios se hinchan, le falta aire y empieza a vomitar. Yo pienso en este momento, que por sus síntomas, tiene una intoxicación alimenticia. Mientras dudamos sobre la posibilidad de llevarla al hospital, ella necesita urgentemente ir al aseo. Tiene diarrea y se desvanece. Ya no se mantiene sobre sus pies y sus ojos se han girado. Rápidamente, la llevo a urgencias, en el camino (se tarda 20 minutos), ella pierde la consciencia. Mi hijo que me acompaña, tiene a su hermanita en sus brazos y constantemente le habla, casi no reacciona. En la sala de urgencias le inyectan adrenalina. Mi hija tiene el cuerpo rojo, hinchado y tiene fiebre. La barriga llena de manchas rojas, esta hinchada y sus labios se han vuelto más gruesos. Su ritmo cardiaco es irregular. Poco a poco recupera la consciencia. El médico considera que mi hija ha tenido una reacción alérgica. El me advierte de que se trata de una reacción alérgica muy grave y que debemos asegurarnos del punto de gravedad de esta enfermedad sin lugar a dudas. Dice que este tipo de alergia es mortal. Tenemos que hacer listas con lo que puede y no puede comer, beber, hacer, cómo se mueve, cómo duerme, cómo reacciona….con todo esto, prescribe 8 tipos diferentes de pruebas a realizarle. Inicialmente se pondrá a prueba en las alergias más comunes: maní, abedul, hierba, el polen, la mostaza, el gluten, los animales domésticos. A partir de ese día, mi hija sigue siendo tratada por un equipo de pediatras y especialistas en alergias en Bélgica (país donde vivimos la mayor parte del año), Londres, Nueva York, que trabajan juntos. Sus resultados serán discutidos a nivel internacional. Después de dos semanas, mi hija tiene otro ataque. Ahora ya sabemos qué hacer. Nuestra respuesta es muy rápida y la conducimos inmediatamente al hospital donde le inyectan, de nuevo, adrenalina. El médico escribe Zaditen y Aerius (medicamentos contra las alergias). Mientras tanto, también tenemos los resultados de las pruebas de alergia. Mi hija es alérgica a los cacahuetes, la hierba, el abedul y la mostaza. Hago la objeción de que está comiendo cacahuetes toda su vida y nunca antes tenía reacción. Ella juega todos los días en el jardín, donde hay mucha hierba y césped y donde al menos, tenemos 20 abedules. Ella come mostaza en unos platos típicos de aquí ¿cómo puede ser que así, en un día, sea alérgica a estos productos? Mis preocupaciones son ignoradas. Los resultados de las pruebas dicen que ella es alérgica y se entiende que es alérgica. Sin hablar más con el médico, tomo junto con mi marido la decisión de no dar los medicamentos a mi hija. No queremos drogarla. Una semana más tarde, mi hija tiene otro ataque. En urgencias ya nos conocemos. El pediatra y el especialista se hablan nos dan cita en sus consultas. Marilyn tiene que hacerse más pruebas. En total, le han hecho casi 100 pruebas de alergia. Cada vez que vamos a ver al pediatra, le sacan sangre y le hacen pruebas. Después de tres meses de visitas al hospital y a la consulta del pediatra, ésta prescribe un jarabe: Cetinsandoz y un epipen. En cuanto mi hija tiene un ataque, tenemos que darle10 ml de cetisandoz. Si no reacciona con el jarabe, tenemos que inyectarle el epipen. Entonces, decidimos comprar 6 epipen y 6 jarabes de cetinsandoz para el coche, el hogar, el gimnasio, el colegio, las clases de natación, la secretaría de la escuela y la mochila. También organizamos una cita para informar a los maestros de la escuela acerca del modo a utilizar el epipen, para explicarles que es lo que mi hija tiene y cuál es exactamente el peligro de ésta enfermedad. El especialista nos habla de forma clara y franca: “Mi hija sufre una anafilaxia. Una alergia mortal. Cuando ella tiene un ataque, tenemos 1,5 horas para salvarla. Si en esta 1,5 horas, no podemos tranquilizar su cuerpo, ella entrará en un estado de coma y morirá” El veredicto ejerce una gran presión sobre nuestra familia, pero también sobre los maestros. Mi hija no puede ir a las fiestas de cumpleaños, no puede comer en el comedor…., los maestros no quieren asumir esta gran responsabilidad. Como madre, ajusto mi horario de trabajo todo lo que puedo para ir a recogerla a mediodía y para darle de comer en casa. Mi hija no puede compartir una serie de actividades de la escuela. Mi hija no puede hacer ninguna actividad física hasta al menos una hora después de comer. No se recomienda el ejercicio excesivo. Somos una familia positiva e intentamos tomar este veredicto del modo más optimista, pero no es fácil. No queremos estigmatizar a nuestra hija, pero vivimos con miedo. Casi no duermo, cada noche voy a verla, ¿duerme bien?, ¿está tranquila? siempre estamos de guardia, noche y día. Mientras tanto, mi hija también desarrolla manchas blancas en la cara, alrededor de la boca y la barbilla. Esos puntos irrumpieron separados y muestran un tipo de glóbulos de grasa duros. Dejan agujeros rojos e la cara, como cicatrices. En la espalda, las piernas y los brazos, presenta piel atópica. Cada tres semanas, estamos en el hospital o en la consulta del pediatra para más pruebas. Los resultados de estas pruebas, señalan que ella tiene una fuerte alergia a los tomates, los mariscos, la mostaza, el maní, los champiñones, la coliflor… la lista es interminable. También pierde el apetito. La comida es una asignación. Como casi no puede comer nada de verdura o fruta, coge peso. Sólo come patatas hervidas, arroz, pan… Su piel está a veces tan seca que le sale sangre. Ella ya no puede tolerar ciertas sustancias en su piel: jabón, loción, ciertos tipo de ropa, sábanas…Tengo que bañarla con aceite que tengo que comprar en la farmacia. Tampoco se puede quedar mucho tiempo en el baño. El agua del baño le irrita la piel. Tengo que ponerle cada día por todo el cuerpo una loción que también tengo que comprar en la farmacia. Mi hija también sufre de sobrepeso porque tiene una dieta muy monótona. Ella tiene regularmente ataques, pero utilizando el cetinsandoz, se tranquiliza rápido. Creemos que tenemos la situación bajo control. Ya sabemos cómo vivir con anafilaxia. No nos sentimos tranquilos con esta situación, pero… ¿qué podemos hacer? En febrero de 2015, mi hija es tratada por Magdalena Cuadros (conozco a Magda, me ha tratado para una enfermedad de hígado). Hoy estamos a finales de julio. Mi hija no tiene puntos alrededor de la boca. Tiene la piel bronceada y sana. Ella no tiene más heridas en la espalda o en las piernas o los brazos. Mi hija come de todo y le gusta comer. Ella disfruta de las fresas, la coliflor, los cacahuetes, las gambas y el tomate. Duerme como una flor, es muy enérgica y va a todas las fiestas de cumpleaños. Ha perdido peso. Hace deportes. Participa en todas las actividades escolares. Desde febrero, mi hija no tuvo más ataques. Hace dos meses que fui a la consulta del pediatra. Me llamó para ver a mi hija. Él me ha llamado “madre irresponsable” porque mi hija no sigue estrictamente la dieta que él me dictó. Se enfada porque no doy los medicamentos a mi hija y dice que un día va a tener que sufrir su último ataque y que será fatal. He intentado explicarle el Biomagnetismo, pero no quiere escucharme. No tengo palabras para expresar mi gratitud a Magdalena Cuadros. Me ha dado una nueva vida y a mi hija su vida.